Ella
tuvo la sensación de estar atrapada de un mundo, de angustia, donde creía que
jamas saldría, donde suponía que jamás volvería a conocer la felicidad.
Su anestesia eran sus besos y su sensibilidad su mirar. El era todo lo que ella necesitaba.
Los soportes de la vida van agrupados en un mundo encabezado por la grandeza de una diosa, una diosa que sin querer hizo una nueva vida, un nuevo mundo y que aunque nada es seguro, su paciencia la hace aun más grande.